Son muy rigurosos. Cinco minutos después de las 4 am, si un boliche o pub no está desalojado, le ponen la faja de clausurado. Por eso, son pocos los que se animan a no cumplir con la ley. Cuando comenzó a aplicarse la norma, en 2006, había muchas intervenciones. Ahora cada vez hay menos.

La contadora Clara Esther Tapia es la tercera interventora del Instituto Provincial de Lucha contra el Alcoholismo (IPLA) desde que arrancó las 4 am. "El acatamiento es altísimo", informa. Y lo muestra en números: mientras que en 2007 se clausuraron 260 boliches que no cerraron a horario, el año pasado esa cifra bajó un 60%.

La veda nocturna para los locales autorizados está controlado, según Tapia. Admite que lo que más trabajo les dan son las fiestas clandestinas. "Por suerte, en esto tenemos gran ayuda de los vecinos que nos denuncian adónde funcionan los after y adónde están vendiendo alcohol a menores", describe. Reciben hasta 25 denuncias por fin de semana, muchas de las cuales terminan en clausuras. También actúan en base a la información que recolectan de las redes sociales.

"Los after se hacen en los lugares más inseguros. Los organizadores son siempre los mismos. Se van mudando para escapar a los controles. Al principio eran en el centro y, ahora, como los cercamos, desgraciadamente los hacen en barrios muy riesgosos, en casas en demolición, en pésimo estado edilicio", cuenta Tapia. Se nota que está preocupada. Y pide ayuda a los padres: "necesitamos que hablen con sus hijos, que los aconsejen para que no corran peligro, que sepan adónde van".

"Las 4 es un buen horario para que termine la movida. Los padres tendrían que evitar que sus hijos vayan a los after. Los vi personalmente; son verdaderos antros de perdición. Los chicos corren muchos peligros, además de que salen de allí totalmente ebrios", dijo.

Pese a que aumentaron las sanciones y que desde hace un tiempo se secuestra el material con el que funcionan las fiestas clandestinas, el número de operativos contra los afters sigue en aumento.

Tapia también asegura que le interesa limpiar la imagen de autoritarismo que en otros años se le impuso a los inspectores de la repartición. "La gente siempre se resiste a los operativos del IPLA. Y la violencia genera más violencia. Yo les pido a mis empleados que no haya enfrentamientos. Por las dudas, trabajamos con la Policía y filmamos los procedimientos", detalla.

La noche ganó en seguridad porque hay menos violencia, destaca el ministro de Seguridad, Mario López Herrera. Llegó a su cargo justo cuando empezó a cambiar la movida nocturna, después del crimen de la joven Paulina Lebbos.

"En un principio se creyó que esta norma afectaba las libertades personales. Nunca fue así: la ley de las 4 am nació para reglamentar una actividad comercial, no otra cosa. Jamás se les puso límite a los festejos privados. Lo que intentamos fue terminar con el descontrol. Creo que dio muchos resultados, no en vano otras provincias están queriendo poner un tope horario a los boliches", considera el funcionario. López Herrera también quiso dejar en claro que el control de las fiestas clandestinas no es algo que sólo le compete al IPLA. "El que entra a este tipo de reunión, sin autorización y por lo tanto sin medidas de seguridad, sabe que se está exponiendo a un peligro", concluye.